EMOCIONES RECURRENTES Y SU IMPACTO EN LAS RELACIONES Y DESEMPEÑO LABORALES
Comprender cómo las emociones influyen en el clima laboral, el liderazgo y el desempeño dentro de las organizaciones.
Aprendizaje esperado
Identificar las emociones recurrentes que impactan las relaciones laborales, de acuerdo con su influencia en el clima organizacional.
Cuando las emociones son parte del negocio
Un tercio del desempeño de una compañía se explica por el clima laboral y éste, en gran medida, depende de las emociones recurrentes de sus miembros. La buena noticia es que las emociones pueden ser modificadas.
La palabra e-moción deriva del latín movere y significa “mover hacia afuera”. Las emociones son un motor y de ellas deriva la fuerza para hacer lo que hacemos. Cada emoción nos predispone a actuar de una determinada manera. Nos “arroja” a un determinado carril de acción y nos cierra otro. Por años, considerar las emociones en la vida laboral se creyó inútil o incluso, absurdo. No era raro escuchar que las mejores decisiones se toman con la cabeza fría o que los problemas personales se deben dejar fuera del ámbito laboral.
Por ejemplo, desde el entusiasmo nos predisponemos a hacer cosas, a tomar oportunidades, a crear, a dar lo mejor de nosotros. En cambio, desde la rabia, nuestra predisposición es a atacar, agredir o vengarnos de quien juzgamos ha cometido una injusticia. En este estado, no es posible la empatía ni la colaboración. Siendo conscientes de esto, las emociones juegan un rol esencial en el mundo de las organizaciones. Dependiendo de las emociones dominantes en las personas, éstas se predispondrán de distinta forma hacia los objetivos, el desempeño, relaciones y todo aquello que acontezca en ese espacio.
Desde la desconfianza, resulta muy difícil y hasta imposible, colaborar con otros, siendo la confianza la base para el trabajo en equipo. Desde el miedo, las personas se repliegan y no pueden dar todo su potencial. Considerar los estados emocionales resulta fundamental para comprender cómo se comportan las personas en el trabajo y los resultados posibles de lograr en cuanto a desempeño y clima laboral.
Por otro lado, los seres humanos nos encontramos siempre en una determinada emoción. La tranquilidad es expresión de una emoción, tal como lo es la frialdad, la indiferencia o la calma.
Predisposición emocional en el entorno laboral
Estados emocionales y lenguaje cotidiano
Es importante tener en cuenta el impacto de los estilos de liderazgo que predominan en el entorno laboral. Un jefe muy autoritario podría coartar la productividad de un trabajador que actúa desde la rabia o la frustración.
Expresiones tales como “se emocionó” o tal persona es “muy emocional”, desde esta perspectiva, son incorrectas, ya que vivimos y actuamos todo el tiempo desde una cierta predisposición emocional.
En estricto rigor, cuando juzgamos que alguien se emocionó, lo que estamos percibiendo es que esa persona cambió de una emoción a otra. Por ejemplo, que pasó de la paz a la rabia, o de la alegría a la tristeza.
Jefaturas que coartan
En sus investigaciones sobre liderazgo, los autores Warren Bennis y Bert Nanus concluyeron que, en promedio, las personas despliegan en su trabajo entre un 20 y un 30% de su potencial. Cuando les preguntaron a los trabajadores qué les impedía dar su 100%, la respuesta fue categórica: “Mi jefe”.
Estos resultados se explican en gran medida porque los jefes, con sus estilos y prácticas de liderazgo, crean un cierto ambiente emocional que predispone a las personas a actuar de cierta manera. Bien es sabido que un estilo de liderazgo coercitivo genera miedo o rabia, emociones que impiden el despliegue de todo lo que las personas podrían dar en el trabajo.
Por el contrario, el entusiasmo y la confianza, estados emocionales que disponen a crear, aportar y colaborar, están asociados a estilos de liderazgo como el visionario, afiliativo y participativo.
Susana Bloch, destacada científica chilena, ha hecho grandes aportes a la comprensión de las emociones y su papel en el comportamiento humano. Su modelo Alba Emoting, plantea, en lo esencial, la existencia de seis emociones básicas universales, cada una asociada a un patrón específico respiratorio y motor.
Las seis emociones básicas son: alegría, tristeza, miedo, rabia, amor ternura y amor erótico o goce.
Cada emoción básica nos predispone a un determinado conjunto de acciones y nos cierra a otros, y, por lo tanto, en el mundo del trabajo se asocia a un cierto resultado probable en términos de desempeño y de clima laboral.
Emoción, predisposición y resultado probable
Cierre de la unidad
Las emociones no son ajenas al trabajo: condicionan la colaboración, el liderazgo, el clima organizacional y los resultados que una organización puede alcanzar.