HACERSE RESPONSABLE: EL SELLO DISTINTIVO DE LOS TRABAJADORES EXITOSOS
Comprender la importancia de la responsabilidad personal, la proactividad y la impecabilidad en el hacer dentro del trabajo.
Fortaleciendo el sentido, la identidad y el clima laboral
América Solidaria continuó fortaleciendo su estructura interna a través de un trabajo profundo con las personas, orientado al mejoramiento del clima laboral, la detección de dificultades internas, el coaching y la construcción de un sentido compartido.
Para ello definieron una sigla central para su cultura organizacional: CSI, entendida como Cuidado, Sentido e Identidad, apuntando directamente a la visión y misión de la organización.
“Teníamos que trabajar en nuestras personas, en generar una estructura fuerte que permitiera mantener el buque navegando y que no se hundiera”.
Este trabajo incluyó jornadas de desarrollo, sistemas más sofisticados de evaluación de desempeño y encuestas anuales de clima laboral. A medida que la organización creció y se internacionalizó, se hizo necesario fortalecer una forma de trabajo compartida, un ethos común entre los distintos países.
La organización buscó homologar su forma de gestionar personas sin homogeneizar a las personas, valorando al mismo tiempo la diversidad como una fortaleza esencial de su cultura.
Tres objetivos fundamentales de la organización
- Impacto social: lograr mejoras concretas en la calidad de vida de las personas beneficiarias de los proyectos.
- Crecimiento de la comunidad: conseguir que la Comunidad América Solidaria crezca constantemente mediante redes sociales, socios y embajadores digitales.
- Sustentabilidad: propender a que más gobiernos, empresas, personas y entidades se sumen al sostenimiento de los proyectos.
Hoy el ambiente interno de la organización es de mayor estabilidad, con personas que llegan contentas, motivadas y desafiadas por el valor de lo que hacen.
Hacerse responsable: el sello distintivo de los trabajadores exitosos
En el contexto actual, las compañías requieren personas no solo con habilidades técnicas, sino también con habilidades socioemocionales que les permitan manejarse a sí mismas y establecer relaciones positivas con otros.
Jack Welch, ex CEO de General Electric, planteó que es más fácil capacitar a las personas en conocimientos técnicos que desarrollar en ellas actitudes como la proactividad y el accountability. Por eso, otorgó gran relevancia a la atracción y retención de personas que ya manifestaran dichas actitudes.
Una persona con disciplina, consciente de sus brechas y protagonista de su propio desarrollo, estará siempre abierta a aprender.
Los estudios sobre competencias laborales muestran que las habilidades académicas solo diferencian a los trabajadores sobresalientes en un porcentaje mínimo. Lo académico constituye una competencia “umbral”: necesaria para acceder a un puesto, pero no suficiente para convertirse en un trabajador estrella.
Lo que realmente marca la diferencia en el desempeño superior son las competencias propias de la inteligencia emocional.
El rol de la inteligencia emocional
Daniel Goleman distingue dos grandes ámbitos dentro de la inteligencia emocional: la competencia personal, que nos permite relacionarnos con nosotros mismos, y la competencia social, que nos habilita para relacionarnos con los demás.
La impecabilidad en el hacer, la autodisciplina y la capacidad de hacernos responsables de nuestros actos pertenecen al ámbito de la competencia personal.
disposición a actuar oportunamente, asumir desafíos y responder sin depender del control permanente de otros.
capacidad de realizar el trabajo con calidad, compromiso y cuidado por los resultados.
actitud de hacerse responsable de los propios actos, responder por la conducta y rendir cuenta de las acciones realizadas.
Por qué estas competencias son tan valoradas
Las organizaciones enfrentan hoy desafíos crecientes: decisiones que deben tomarse oportuna y eficazmente, clientes que necesitan respuestas rápidas y satisfactorias, y jefaturas que deben agregar valor en vez de supervisar cada paso de sus equipos.
Es demasiado caro trabajar con personas que rinden bien sólo si sus jefes están encima y controlándolo todo.
Por eso, las empresas necesitan personas transparentes, auto-responsables, comprometidas con la calidad de lo que hacen y dispuestas a hacer lo necesario para servir a los clientes y aportar a los objetivos organizacionales.
Un aspecto especialmente relevante es que estas competencias personales pueden aprenderse y fortalecerse; no son rasgos fijos ni inmodificables, sino habilidades desarrollables a través de la práctica y la conciencia personal.
Cierre de la unidad
El trabajador exitoso no se distingue solo por lo técnico, sino por su capacidad de hacerse responsable, actuar con disciplina, aprender continuamente y aportar valor sin depender del control permanente de otros.